Desde tiempos inmemoriales, en la archidiócesis de Tarragona los párrocos de aquellas localidades donde no había notaría real ejercían de notarios. Las notarías rurales perduraron hasta su supresión por Real Decreto de 29 de noviembre de 1736, conservando los párrocos de la Corona de Aragón la obligación de hacer testamentos, facultad que fue abolida el 1 de enero de 2009 con el nuevo Código de Derecho Civil de Cataluña.

Inventario publicado en 1987 por el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya dentro de la colección Catàlegs-Inventaris d’Arxius Eclesiàstics de Catalunya, núm. 4.